MI OSTEOPATÍA CON LOS NIÑOS

la anatomía está viva

El cuerpo del niño es consciente y está en continua relación con su entorno. 

 

Durante su desarrollo el entorno va cambiando; desde el momento de la concepción, el embarazo, el parto y durante sus primeros momentos y años de vida. Es de este entorno que recibe informaciones que son necesarias para vivir, creando que mucho de lo que vivimos está en la MEMORIA de nuestra anatomía. Y en especial todas esas experiencias que por las razones que sean no fueron digeridas ni aceptadas por nuestro cuerpo.  Las experiencias, llevan consigo informaciones que llegan a nuestro cuerpo, célula o embrión, que provocan la respuesta del cuerpo del niño durante su crecimiento. Todo tiene su causa, nada viene de la nada, y esto malvivido, no digerido, no aceptado en el cuerpo traerá con los años su efecto, alterando el estado de la anatomía, reflejándose en la función, la circulación sanguínea nerviosa y energética, y provocará el efecto que vemos ahora, su dificultad para crecer y desarrollarse en Salud. 

Trabajar con el cuerpo de los niños, implica que lo que estoy palpando con mis manos está vivo,

que tiene una historia, y que es la causa de todo lo que le sucede al niño en el momento presente. 

 

Sabiendo y siendo consciente de esto,

condicionará mi palpación y mi actitud durante la sesión. 

Liberación global craneal. El cráneo es una estructura anatómica muy importante en el desarrollo del niño. Encontrar y liberar tensiones ayuda a que la circulación sanguínea, nerviosa y energética se equilibren, permitiendo así la Salud en el Sistema Nervioso Central, y que en consecuencia afectará al conjunto del cuerpo.

El niño llora durante la sesión. Para mi es importante crear una sintonía con él, que va más allá de su lloro, y que me permite conectar con lo que su cuerpo me dice, con lo que él trata de expresarme más allá de ese lloro. Y para ello mi silencio es importante, será desde aquí que seré su apoyo, su escucha en este momento y que permitirá que la energía se mueva, se exprese, y consecuencia de ello la Salud se puede expresar de nuevo en el Niño. 

La Energía se libera. Y lo hará gracias a mi punto de apoyo desde la quietud, la presencia, y el silencio. A menudo liberar la estructura, implica liberar información, y también movimiento impedido, y que gracias a una palpación profunda he podido llegar como osteópata. Es por ello que pese a liberar la base del cráneo, el movimiento, las sensaciones corporales o el síntoma aparecen en otra parte del cuerpo. 

El cuerpo es una globalidad, todo está interconectado. Liberar la pelvis y el sacro, implica este principio, teniendo en cuenta que lo que ocurre en una parte repercute en la otra. Ser consciente de esto es fundamental para que el principio de autocuración y autorregulación se lleve a cabo en el niño. Es así que el proceso curativo y la fuerza de autosanación se inician después de cada sesión en el niño. 

Será desde todo esto y mucho más,

que se inicia un proceso curativo en el niño permitiendo que crezca saludable.