La Osteopatía y las enfermedades respiratorias de los NIÑOS

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Cuando "pienso osteopatía" en este tipo de enfermedades o síntomas que el cuerpo nos da, si me paro a “pensar en ello como lo haría el Dr. Still (padre de la Osteopatía)”, la palabra que me viene es “fuerza”, “falta de fuerza” y consecuentemente congestión, obstrucción y finalmente infección.

 

En este tipo de síntomas, el osteópata debería aprender a pensar como lo haría un fontanero que pretende desatascar una tubería. Enfermedades respiratorias como el asma, los mocos continuados, las bronquitis, los quistes en los pulmones…etc., se caracterizan por efectos similares como obstrucción, congestión, mucosidad, tos, edema, tubérculos…etc., es decir todo son impedimentos para la buena circulación de los líquidos del cuerpo.

 

Como osteopata que miro mecánicamente un cuerpo, me tengo que preguntar, ¿QUÉ ES UNA BRONQUITIS, UNA MUCOSIDAD?, en lugar de hacerlo como lo haría una médico u otro profesional alopático. 

 

y lo primero que me viene es que es una MALA CIRCULACIÓN DE LOS FLUIDOS DEL CUERPO, UN ESTANCAMIENTO DE DICHOS FLUIDOS, y en consecuencia una INFECCIÓN E INFLAMACIÓN que es la respuesta INMUNE del cuerpo frente a ello. 

 

El osteópata con esta mirada buscará una manera de que el cuerpo MUEVE LOS FLUIDOS, sea la sangre y los linfáticos. 

 

El cuerpo, en su intento por deshacerse de todo esto, una de las herramientas que usará será la tos, el estornudo, el moqueo constante para “empujar y librarse” de toda esa acumulación fuera del cuerpo, y por qué no, la “fiebre”, que será el intento del cuerpo para diluir estos fluidos estancados con el calor , que con el tiempo tienden a espesarse y condensarse formando muchas veces aglomeraciones y tubérculos, o si lo preferís, enfermedades respiratorias crónicas.

Pero volvamos a la primera cosa que hemos dicho, “fuerza” o podemos llamarlo también “vitalidad” si queréis. Puesto que la apariencia que suelen mostrar estos niños con este tipo de síntomas es el de “debilucho”, niños cansados todo el tiempo, apáticos, que suelen constiparse a menudo, o caen enfermos muy a menudo…etc., pero curiosamente muchos de ellos se despiertan por la noche o no duermen bien del todo. Como osteópata cuando pienso en la fuerza evidentemente he de irme al sistema nervioso, que es quien dan la fuerza y los impulsos al cuerpo en general.  Una primera vía para abordar este tipo de síntomas respiratorios será irme a restaurar la fuerza del cuerpo humano, y si el sistema nervioso tiene mucho que ver y decir con ello, porque es quien suministra la fuerza al cuerpo, no será tan raro que en una dificultad respiratoria el osteópata vaya a buscar la batería principal del sistema nervioso, es decir, el cerebro, y por ello empiece a ocuparse el del cráneo (…. ¿qué tendrá que ver el cráneo con todo esto?... ya sé que lo estáis pensando), especialmente la base del cráneo, lugar de donde salen todas las raíces nerviosas que inervarán a todo el cuerpo humano, y entre ellas estarán las de los pulmones y las vías respiratorias. Además la columna vertebral, así como la pelvis y el sacro serán zonas donde el osteópata tendrá que ir a revisar que su movilidad sea la correcta para que las vías nerviosas no sufran compresión ni estiramiento consecuencia de esas tensiones. Buena cuestión, pensemos, ¿Qué ocurre cuando una raíz nerviosa está apretada, comprimida o estirada? Si, ya sé que muchos estáis pensando en la ciática famosa. Pero más allá de ello, qué ocurre. Que el nervio es incapaz de trasmitir su fuerza e información. Por ejemplo, se me duerme la pierna, no noto fuerza en la pierna, he perdido la sensibilidad en la pierna. Esto mismo, ¿Podemos aplicarlo a los pulmones y vías respiratorias? ¿Puede ser que la capacidad de contracción y dilatación de los pulmones y las vías esté disminuida? ¿Puede ser que esta dificultad para contraer y dilatar sea la causa de la congestión y acumulación de mocos y más sustancias que el cuerpo ha de eliminar? ¿Puede ser que este acúmulo de sustancias o “suciedad”, lugares donde la sangre no está limpia, sea causa de una infección o inflamación?¿Y que el cuerpo tenga las herramientas como la tos y la fiebre para eliminar esas sustancias o congestión sea como sea? ¿Y que el cuerpo necesite toda su “fuerza” para deshacerse y movilizar todo esto acumulado? Así pensaba el Dr. Still, y así me gusta pensar a mi como osteópata cuando veo una enfermedad respiratoria en un niño. Por tanto, lo primero que iré a ver cuando un niño sufre alteraciones respiratorias será ir a ver su sistema nervioso, la movilidad de los nervios y la fuerza que ellos suministran.

Mas allá de esto, si nos metemos en un plano más sutil de las cosas, podemos relacionar todas esta congestión física, por qué no, con congestiones emocionales. Es decir, que el niño no expresa y acaban “congestionándolo”. Muchas veces emociones no expresadas. Y para empezar a explicar esto me vienen dos palabras que hemos mencionado antes, “apatía” “y vitalidad” que se corresponden con el “cansancio” y la “falta de motivación”. Parece como si todo aquello no expresado se fuera comiendo la vitalidad por dentro. Se que el campo emocional es muy amplio, pero los tejidos del cuerpo, sus células tiene conciencia y son capaces de vivir todas las situaciones, de experimentar todo tipo de informaciones que nos vienen, bien sea del campo emocional, pero por qué no, de lo metabólico (vacunas, medicaciones, tóxicos, alimentación..etc), cuyo resultado será en una congestión de la sangre en la zona digestiva, en una congestión hepática. Y como decía Still, ¿Puede que a partir de este instante la sangre deje de estar tan limpia, al estar estancada y con poco oxígeno, con pocos nutrientes? ¿Y acabe repercutiendo en su retorno al corazón en toda la zona torácica y respiratoria? Como médico fontanero, es una posibilidad de explicarlo.

Pero en resumen, siguiendo pensando con el Dr. Still, seguiremos relacionando el estancamiento, la sangre que circula lentamente o no circula, con sangre y líquidos sucios, susceptibles de crear infecciones, de crear congestiones, y que el cuerpo ya viene listo para deshacerse de ellas; la fuerza nerviosa, la tos, la fiebre… todo lo que haga circular y diluir esa sangre venosa estancada, sucia… venga de donde venga su origen.

Estoy seguro que muchos de vosotros estaréis pensando que no he nombrado los lácteos, ni la alimentación. Se que muchos de vosotros le dais a ello mucha importancia. Para mí una alimentación saludable es muy importante. Solo que harto de buscar un modelo que sirva de alimentación, puesto que hay muchos. Optaré por seguir una alimentación sana, lo más ecológica y  llena de verduras y todo tipo de alimentos, sea también carne y pescado, y por qué no lácteos. Intentaré buscar la calidad del alimento en lugar de la cantidad. Y que el niño no se congestione comiendo cuando no tiene hambre, porque yo quiero que coma para que se calle, no llore… o lo que sea. Pero ante todo, ante todo, como osteópata ya me pasé al otro bando hace tiempo, ese que Andrew hablaba continuamente, y es que la solución está dentro del cuerpo humano. Esto nos lleva directamente a tratar al enfermo, al paciente y no la enfermedad, nos lleva a dejar de lado las influencias externas y remedios externos, y nos lleva a estimular las herramientas curativas del cuerpo humano para pueda vivir en salud. 

 

Franki Rocher,

Osteópata, D.O