El segundo piso

 

Hay una serie de personas que a menudo nos encontramos en las escaleras del primer piso. Vemos a personas, que empezaron en la puerta del médico, luego fueron a la del terapeuta, y acabaron en la del osteópata, quien a pesar de toda su buena fe, su creencia en la globalidad e interconexión, y la autocuración, no pudieron ayudarle. Entre ellos, hay algunos que empiezan a preguntarse si puede que en el piso de arriba haya algo más, otros ni se lo plantean.  En este primer piso hay un cartel que señalando al piso de arriba, pone “autocuración”. Este cartel ya aparecía en el portal nada más entrar, subieron al primer piso que allí estaba, pero resulta que hay otro cartel que señala más arriba. Algunos prefieren quedarse en este piso. Prefieren ir de cuando en cuando a que el osteópata les ponga al sitio la espalda, a que les den un masajito, seguir comiendo eso que les va bien, y seguir con esa pastillita para dormir cada día que les hace la vida más agradable. Otros, en cambio, en su continua búsqueda, salen de la consulta del osteópata decepcionados. Llevan ahí meses colocándose la columna al sitio, recibiendo masajes, manipulaciones, estiramientos, posturas, pero nada de nada, y eso que comen genial y se cuidan muchísimo, pero no hay manera. Pero la vida en ellos sigue hablando, y nada más salir de la consulta ven el cartel. “autocuración”, y deciden subir al piso de arriba. ¿hay algo más?, ¿qué habrá ahí arriba?. Y cuando suben se encuentran con otras puertas. En el 2ºA, esta el médico de la mente o el psiquiatra. Aquí en este piso, se ocupan principalmente de la mente. Nos dicen, que la mente lo controla todo, que es normal que nos duela todo porque vivimos con mucho estrés, hemos de aprender a relajarnos, ellos nos enseñarán. La relajación mental es lo que da la salud al ser humano. Pero cada uno lo aborda a su manera. El psiquiatra que nos verá nerviosos, tendrá ya lista la pastillita para calmarnos cuanto antes, para que el estrés desaparezca lo antes posible y podamos dormir mejor.  Nos dirá lo que queríamos oir,  “que ese estrés es la causa de nuestros males”, hay que eliminarlo cuantos antes. Para ello nos dará la pastillita y algún que otro consejito útil.  En el 2ºB, está el psicólogo. Él se ocupa  también de nuestra mente, pero ha decidido no dar pastillas para gestionar el estrés, sino que él nos ayudará a gestionarlo. Nos darán consejos, nos enseñarán trucos para gestionarlo, nos darán pautas para cuando tengamos el problema encima. Su objetivo principal será que hemos de estar tranquilos con sus pautas y consejos. Así seguro que no nos duele nada. Y en el 2ºC, nos encontramos con osteópatas. Ehhhh???, espera, ¿no será homeópatas?, porque que yo sepa en el piso de la mente no hay osteópatas. Ellos solo se ocupan del cuerpo, de hacer crujir, estirar y mover todo lo posible nuestro cuerpo para que no nos duela. Espera que vuelva a leer. Pues sí, pero pone “Osteópatas Craneales”, no veo la “h” por ningún lado. Parece que son un tipo de osteópatas especializados en… ¿la cabeza?. No sé, entremos a ver qué pasa. Y entonces nos encontramos con osteópatas que practican técnicas más sutiles, que parece que no nos tocan, que no están haciendo nada, que se pasan la sesión tocándonos la cabeza y el sacro, y nos hablan de la energía, y en algún momento de la sesión nos preguntan, “¿tiene usted miedo de algo, esta triste, enfadado?”. Nos dicen que la  mente es la causa de todo lo que nos pasa en el cuerpo. Que el estado de nuestro sistema nervioso, de nuestro cerebro, el cráneo, la duramadre  y el sacro, determina lo estresados que vivimos y hemos de relajarlos para que estemos bien.

Todos lo que trabajan en este piso se ocupan de la mente. Porque la mente es la fuente de todos los males que nos pasan. Unos que nos dan pastillitas para que nos tranquilicemos y nos dan consejos. Otros que nos dan consejos para ayudarnos a llevar mejor nuestro estrés.

Y finalmente en la otra puerta, están los osteópatas craneosacrales. Que no paraban de tocar el cráneo, porque allí están las emociones, la energía de nuestro cuerpo, del universo y demás. Puede que salgamos genial de la sesión, muy relajados, pero si Andrew, o Will, padre del concepto craneal en la osteopatía y padre de este tipo de técnicas,  los vieran, sabrán que se olvidaron algo esencial en la osteopatía, de la globalidad, de la interconexión, se olvidaron que el cuerpo es algo más que un cráneo o un sacro, o una columna vertebral, y no tienen derecho a llamarse Osteópatas porque olvidaron el concepto más importante en la autocuración, la globalidad. Hay más partes en el cuerpo, y la noción de globalidad ningún osteópata debería olvidar. Solo así podemos llegar a esa autocuración tan ansiada.

 

Muchos aquí llevan años, relajando sus mentes, aprendiendo a gestionar su estrés, relajándose el estrés mientras el osteópata cráneosacral les toca la cabecita, pero nada. Siguen jodidos, no hay manera. Y al salir de las consultas, con la mente ya como un bombo y el cuerpo jodido, vuelven a encontrase el cartel, “Autocuración”, que señala al piso de arriba. Algunos cansados, dicen que ya está bien de tanto rollo y que seguirán yendo a darse masajes de tanto en tanto, o a que el osteópata les ponga la espalda al sitio. Otros, en cambio, se preguntarán si más arriba habrá algo más. Subamos a ver qué encontramos.

 

y sigue al 3er piso...