La OSTEOPATÍA, una medicina adaptada a nuestra sociedad.

Vivimos en una sociedad donde la osteopatía, al igual que otras medicinas “complementarias”, “alternativas”, o como quiera llamársele tratan de subsistir en sus raíces. La osteopatía, al igual que otras medicinas creadas por muchas culturas y sociedades se encuentra tarde o temprano con la mirada que la sociedad tiene sobre la salud. ¿Y qué caracteriza a esa mirada? ¿Cómo es la medicina que vivimos hoy en día? ¿Qué esperamos de la medicina como pacientes? ¿Y qué ofrecemos como medicina y terapeutas a la sociedad en la que vivimos?

Tengo la sensación que hemos separado la medicina del ser humano. Se ha establecido una medicina en la sociedad que es igual que la sociedad en sí. Las personas solo queremos quedarnos en la superficie con las cosas, solo se miran los efectos y no las causas. Estamos en una sociedad donde la medicina ha aprendido y se ha establecido como una herramienta para solo quitar el síntoma. Tenemos remedios para todo, es más, buscamos remedios para todo. Esto para la menstruación dolorosa, lo otro para el dolor de cabeza, el otro para cuando no voy al baño. Todo, todo está estructurado de esta manera: Síntoma-Remedio. Esa es la medicina que nos han enseñado, con la que hemos crecido, y la idea que toda medicina que trate de ser “reconocida oficialmente” ha de ofrecer. Una medicina da medicamentos para el síntoma, otra coloca agujas para el síntoma, la otra da hierbas para el síntoma, y otras tantas colocan los huesos en su sitio para el síntoma. Cada día sale un remedio nuevo natural, artificial o complementario, lo mismo da, para un síntoma. El caso es que venga de donde venga, tenemos remedios con menos o mas efectos secundarios, pero todos para el síntoma. Hemos aprendido a tener todo un botiquín en el armario con remedios para todo tipo de síntomas. Y cuando una medicina “alternativa” pretende ser oficial o reconocida, ha de pasar por ahí, y eso conlleva siempre el siguiente paso. Ha de estar demostrada científicamente. Porque claro, cómo va a ser oficial algo que no se puede demostrar y así controlar. Tenemos estudios científicos para todo. Desde medicamentos a demostraciones de cómo manipulando C2, colocando la cadera, estas agujas en tal parte del cuerpo, o tal hierba de tal árbol mejora lo que sea, dando el remedio de esta planta, repercuten favorablemente en este síntoma o en el otro. A este paso le continúa el siguiente, y es que como ya sabemos cualquier remedio para todo, cuando vamos al médico o profesional de la salud que sea ya sabemos lo que tiene que darnos y hacernos, puesto que casi casi ya sabemos mejor que nadie lo que nos pasa, y lo que tenemos que tomar y lo que han de hacernos cada vez que nos duele esto o aquello, porque ya sabemos por qué nos duele. La demanda ha pasado de “Señor Doctor, “¿Qué me ocurre?” a “Señor Doctor, deme esto o hágame lo otro para mi dolor”. El pobre profesional sanitario acaba deprimido. No me extraña, se pasa la vida estudiando para que luego llegue quien sea y le diga que él sabe mejor lo que le pasa y por qué le pasa, y que se deje de tanto explorar y vaya al grano, ahí donde le duele. 

Pero nos engañamos muchas veces al pensar que esto ocurre solo en la medicina alopática oficial o la del médico de cabecera. Esto ocurre también a menudo en las tiendas naturales, las medicinas holísticas, complementarias o alternativas, y otro tipo de establecimientos. Seguimos pensando que siempre hay un remedio para todo síntoma. Y bueno, va bien calmar nuestra conciencia si ese remedio es de los considerados “natural”, al menos no me hace daño. Y es así que nos encontramos con personas que pasan de tener el armario lleno de medicamentos a lleno de remedios naturales para todo, mejor tomar de todo antes que mirarnos a nosotros mismos. Y cuando una medicina holística, complementaria o alternativa quiere ser oficial ha de pasar por este colador. Científica y actuar con esta filosofía técnica/remedio para cada dolor. Y un ejemplo de todo esto es la Osteopatía hoy en día en Estados Unidos, allí donde el fundador la creó, quien es un absoluto olvidado entre los osteópatas estadounidenses, que se pasan la vida estudiando como médicos, para al final aprender unas pocas técnicas manuales que les ayuden a decir que ellos practican la osteopatía y que tal manipulación va bien para este síntoma o el otro. O esto podemos verlo en escuelas oficiales de osteopatía, donde tras hacer un minucioso examen y exploración médica previa a las manipulaciones manuales, se acaba determinando el diagnóstico médico y científico, y una vez hecho esto, calmada así la conciencia del osteópata que solo habla el lenguaje del médico y de la ciencia, acabará haciéndole una técnica para ese dolor ¿Veis? Se han olvidado de comprender la enfermedad desde otra mirada y total acaba siendo lo mismo. Uno da un analgésico para el dolor, el otro cruje el cuello cuando le duelen las cervicales. No somos capaces de salir de ese círculo vicioso síntoma- remedio/técnica. Así va la sociedad y así va la medicina de hoy en día. Ambas tiene la misma filosofía de base.

Y todo esto en gran medida es porque hemos dejado de escucharnos quizá por miedo o por falta de aprender a vivir la salud desde otra mirada. Preferimos dejar que nos escuchen y hemos puesto normas en la medicina para todo. Ahora ya sabemos que la ira es porque tenemos algo en el hígado, que el miedo en los riñones, y que cuando hay un problema de próstata hay un problema en el territorio, etc etc etc.  Todo todo ya son reglas en la medicina. Hemos aprendido a reglarlo todo, a estructurarlo todo, porque seguramente así es la mejor manera de dejar de escuchar. Esto le encanta al enfermo pero también le encanta al terapeuta que se siente orgulloso al sentirse seguro que él tiene la solución y el remedio para todo. Lo importante para el paciente es irse de la consulta con una palabra, un papel con el diagnóstico escrito y su remedio, sea natural, artificial u complementario. Es más, muchas veces, pese a que sabemos que nuestro problema del riñón tiene que ver con el miedo seguimos ahí, pero claro ha cambiado algo, ahora ya sabemos por qué lo tenemos, y bueno aunque no esté solucionado nos sentimos más tranquilos, ahora ya sabemos la causa pese a no estar dispuestos a querer la solución. Una solución que a menudo depende y está en nosotros. Pero claro coger el bastón de la solución del médico a nosotros no es fácil la verdad. Hacernos responsables de la solución es un gran paso terapéutico. Y es ahí cuando el papel del osteópata o terapeuta es otro muy distinto, pasa a ser un fulcro, una apoyo para nosotros en busca de esa solución. Y todo esto es otra manera de vivir la enfermedad, hacernos responsables de ella. Porque cuando tomamos el mando de la solución todo cambia, y empezamos a evolucionar como personas, y así puede que ya no necesitemos que los de fuera, sean políticos, médicos, profesores u osteópatas nos solucionen el problema por nosotros. Podemos entonces empezar a vivir de una manera más activa y consciente, y ser responsables de nuestras vidas. Empezamos entonces a sentir el Movimiento de la Vida en nosotros.


Franki Rocher Muñoz

Osteópata D.O