La Osteopatía en los problemas emocionales

 

La estructura domina la función. Este es uno de los pilares sobre los que los osteópatas nos apoyamos en nuestro trabajo diario. Quiero decir por tanto, que cuando la estructura está en armonía, en movilidad sostenida por unas leyes naturales, la función está en armonía. ¿Una armonía y una estructura que se refiere a qué nivel? ¿A qué ámbito? La palabra estructura hace referencia a algo que sostiene, a algo que organiza, y gracias a ese sostén, los movimientos fisiológicos se llevan a cabo dentro de una “normalidad”, de un orden. A.T Still, nuestro papá lo decía. Mira primero lo normal, conócelo, para después saber bien lo que está anormal. Entonces cuando hablamos de una estructura que no está normal estamos hablando de una función que no lo está tampoco. 

A menudo los osteópatas pensando en la estructura nos vamos a la columna, a las articulaciones, y como mucho a las fascias. Es decir solo nos quedamos en ese sostén físico del cuerpo. Válido para muchos, e incluso cuando solo nos quedamos aquí, es que aparece la confusión con la fisioterapia.¿Pero cuando hablamos de estructura podemos ir más allá? Podemos hablar también de estructura mental, emocional, física, química y espiritual. Podemos pensar entonces que estos tipos de sostén o estructura se repercuten entre sí. Y pienso que es ahí donde Andrew nos quiere llevar, mira la estructura, tócala, siéntela porque es así que sabrás cómo está la función. Pero entonces, si estos sostenes se repercuten entre sí, pueden unos repercutir sobre otros, ¿pueden unos reflejar cómo están los otros, pueden mostrar cómo están los otros? Puede por tanto esa estructura que palpamos está mostrándonos cómo está física, emocional, química, espiritualmente, esa persona.   

Por tanto, hemos de buscar herramientas que nos hagan interrelacionar todo esto, podemos cambiar el estado de la estructura que nos lleva a una armonía a todos los niveles. Sabemos por ej. que el desequilibrio hormonal puede ser causante de muchas emociones que se despiertan sin saber por qué, simplemente ocurre. Esa hipófisis no recibe el flujo sanguíneo y aparece el efecto correspondiente, una alteración emocional. No siempre hay una causa emocional detrás de un efecto emocional. Pero por otro lado, si todo se influye, ¿pueden las emociones quedarse reflejadas en la estructura? ¿Puede un miedo quedarse empañado en la estructura del cuerpo? ¿Puede ese miedo liberarse si liberamos la estructura con nuestras manos? ¿Hasta dónde podemos llegar con nuestras manos en esa estructura? ¿Si cambiamos su organización cambiaremos el estado mental de la persona también? Por tanto, como osteópatas seguimos inmersos en el trabajo de la anatomía, de la estructura y sabemos que si ella está en orden podemos influenciar sobre el equilibrio emocional de la persona. 

 

Si, si… ya sé que también desde la función se puede actuar sobre la estructura. Pero Andrew no quiere llevarnos ahí, ¿y por que? Porque en su observación diaria de las leyes naturales se da cuenta que las leyes naturales aparecen por sí solas cuando hay un buen sostén. No necesito decir a la sangre dónde ha de ir, a las hormonas sobre qué glándula actuar, al estómago cómo ha de ser su motilidad, a la circulación venosa cómo ha de volver al cuerpo. De lo que Andrew se da cuenta es que esa sangre digestiva que quiere volver al corazón no puede hacerlo porque el diafragma se lo impide, pero la sangre venosa ya conoce su recorrido, solo que hay un obstáculo en su camino, y es ese obstáculo el lugar de trabajo del osteópata. Y el resultado es la función correcta. ¿Os suena verdad? “Encuéntralo, corrígelo y déjalo tranquilo”, porque ya sabe cuál es su función, ¿y por qué lo sabe? Son leyes naturales y las aceptamos tal y como son. Solo así conseguimos vivir en consonancia con el mundo de la naturaleza y respetarlo, en este caso, desde la medicina y la salud. 

 

Franki Rocher Muñoz

Osteópata D.O